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DYLAN DOG



TITULO ORIGINAL: Dylan Dog: Dead of Night (Dylan Dog: Dead of Night)
ORIGEN: Estados Unidos (2011)
DIRECTOR: Kevin Munroe
INTERPRETES: Brandon Routh, Sam Huntington, Anita Briem, Peter Stormare, Taye Diggs
FOTOGRAFIA: Geoffrey Hall
MUSICA:
Klaus Badelt
GUION:
Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer
GENERO: Comedia de Terror
DURACION: 108 Minutos
DISTRIBUIDORA: Freestyle Releasing
CALIFICACION: Apta para mayores de 13 años



MI OPINION:



2/10 MALA




























CRITICA:

UNA ADAPTACION DESADAPTADA
Por Martín Morales

Basada en el cómic italiano de Tiziano Sclavi que lleva el mismo nombre, esta es una propuesta que, además de desmerecer totalmente el material original, no logra combinar las características necesarias como para convertirse en una película entretenida, interesante y bien lograda visual y actoralmente.
La sociedad desconoce una verdad que ha convivido con ella por años: los monstruos de los cuentos infantiles y de las historias de terror existen y están viviendo escondidos entre los humanos. Dylan es una persona que fue elegida para investigar los casos que puedan interferir con el pacto de paz entre razas. Él volverá a la acción cuando una serie de asesinatos comiencen a aparecer en la ciudad y los vampiros, hombres lobo y zombies tengan pensado revelarse.
La cinta presenta diferentes características que perjudican, desde el comienzo, el disfrute y el entendimiento de la propuesta:
Por un lado, todo lo que sucede no tiene sentido. No hay una introducción coherente de los personajes principales, Dylan aparece y, con su voz como narradora de los hechos, no explica quién es con profundidad y qué es lo que hace. A los diferentes roles se los presenta como si el espectador los conociese con anterioridad, no hay escenas dedicadas a la explotación y ejemplificación de las personalidades, y el guión nunca se permite adentrarse en las diferentes subtramas que va presentando, ya que está muy ligado al desarrollo del humor y de la narración principal.
La temática no está bien explorada, está ausente ese toque de humanidad y de sentimiento que sí aparece en el cómic y, por otro lado, nunca se logra crear un atractivo visual que intensifique la historia y trate de mejorar un poco cada uno de los puntos débiles que el guión posee. Las cosas suceden sin explicación, hay transformaciones y variantes de las clásicas personalidades de los vampiros, hombres lobo y muertos vivos que no se justifican nunca y que no tienen una coherencia aparente en la historia; la imagen es oscura y los planos elegidos para llevar adelante las escenas, en muchas oportunidades, están desaprovechados y están mal pensados (una de las matanzas dentro de un edificio, escena bastante extensa en duración, está en su plenitud mostrada con un primer plano que acompaña al protagonista mientras asesina a las criaturas, un momento de acción puro, totalmente desperdiciado por una mala dirección).
Por otro lado, las actuaciones tampoco van de la mano de la profundidad de los personajes y de los sentimientos que cada uno va presentando. Brandon Routh (Dylan) está correcto por momentos, en especial cuando su rol está pendiente de la acción y de las persecuciones, pero algo sobreactuado en las situaciones dramáticas e importantes de la historia. Anita Briem (Elizabeth) comienza interpretando su personaje con muy poco carisma, no encontrando los matices atractivos para él, pero luego cuando se revela, se la ve mucho más segura y decidida. Sam Huntington (Marcus) es quien más se destaca, su rol presenta una de las situaciones más atractivas de la historieta (una subtrama humorística con los muertos vivos), espantosamente desarrollada en la película, pero bien interpretada por el actor.
Los efectos especiales van cobrando intensidad mientras los minutos van pasando hasta tal punto que se puede apreciar un despliegue final muy ambicioso e innecesario, pero sin duda alguna, los mejores momentos de la película, simplemente por la ridiculez y el sin sentido que plantean (pese a los problemas es divertido el final). El maquillaje es correcto, principalmente en las transformaciones (nuevamente sin explicación) de muchos de los personajes y en las heridas que van apareciendo en los cuerpos vivos y muertos de los roles, mientras que los efectos de sonido, cada vez que aparece la gran mole zombie, parecen haber sido sacados de "Jurassic Park".
"Dylan Dog" es una película que no debería llamarse de esa manera, ya que del cómic original solamente tiene los nombres de los personajes. Una cinta con humor y subtramas desaprovechadas, con actuaciones que van navegando por la sobreactuación y lo correcto; con una desacertada dirección y con una falta de interés que desilusiona y proporciona una de las experiencias cinematográficas más aburridas del 2011. Para volver a leer el cómic e imaginarse la película que no fue.

UNA ESCENA A DESTACAR: final.
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