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MUTINY ON THE BOUNTY


TITULO ORIGINAL: Mutiny on the Bounty
ORIGEN: Estados Unidos
INTERPRETES: Charles Laughton, Clark Gable, Franchot Tone, Movita, Mamo
DIRECTOR: Frank Lloyd
FOTOGRAFIA: Arthur Edeson
MUSICA: Herbert Stothart, Nat W. Finston
GUION: Talbot Jennings, Jules Furthman, Carey Wilson
GENERO: Drama
DURACION: 132 Minutos
CALIFICACION: Apta para mayores de 16 años
DISTRIBUIDORA: Metro-Goldwyn-Mayer

MI OPINION:



8/10 MUY BUENA






















CRITICA:

LA ESCLAVITUD, EL PODER Y LA REBELION
Por Martín Morales

Basada en la novela homónima escrita por Charles Nordhoff y James Norman Hall, esta película es una intensa propuesta dramática que desarrolla un conflicto político social que está muy bien planteado y rematado, con el acompañamiento de actuaciones soberbias, de una dirección, por parte de Frank Lloyd, precisa y ambiciosa y con un dramatismo que intensifica el mensaje y lo hace chocante, pero a la vez realista y profundo.

El film cuenta la historia de la tripulación del Bounty, un barco que sale desde Gran Bretaña hacia Tahití, en busca de brotes de plantas de pan para poder plantarlas en las colonias Indias Occidentales, con el fin de poder darle de comer a los esclavos de manera rápida y barata. El Capitán de la embarcación es un hombre autoritario, que resuelve todos los conflictos y todo lo que no le gusta cómo se hace con torturas y maltratando física y moralmente a quienes trabajan para él. El primer oficial, Fletcher Christian, se va a cansar de las actitudes de Bligh y va a organizar un imprevisto motín para deshacerse de su maltrato.

Esta es una cinta que está basada en una novela, la cual, a su vez, está basada en un hecho real, lo que no significa que lo que pasa durante el transcurso de la trama sea como en verdad sucedió. Si bien el relato tiene una coherencia y un punto de vista muy acertado sobre los hechos verídicos, son varios los puntos en los que aquí se distorsionaron para proporcionar un dramatismo y un mensaje mucho más fuerte, lo cual está muy bien logrado.

Desde el comienzo se deja en claro que lo que se está por ver no es una historia con un final feliz o con un desarrollo que no toque los sentimientos del espectador, hay situaciones bastante crudas y difíciles de ver, las cuales nunca tienen como principal exponente el daño físico, sino el emocional y sentimental. Ese es el punto por el cual esta cinta desea entrar y con mucha fluidez y con un trabajo impresionante por parte del director, se logró muy satisfactoriamente.

El drama se puede dividir en varios planteos, que tienen como hilo conductor un mismo hecho, pero que muestran diferentes puntos de vista sobre los sentimientos de cada uno de los personajes. Por un lado, se puede apreciar la caracterización del Capitán Bligh y el mundo de autoridad que lo rodea. La actuación de Charles Laughton en esta parte es perfecta, ya que no solo le brinda un misterio y una maldad odiosa a su personaje, convirtiéndolo en uno de los villanos más realistas y puros del cine, sino porque fueron sus detalles y sus expresiones corporales las que lo hicieron destacar. Una soberbia actuación.

Por otro lado, y el más interesante y fuerte, se puede ver el drama que envuelve al grupo de trabajadores que van dando sus vidas para cumplir con las órdenes del Capitán. Es aquí donde aparecen Clark Gable y Franchot Tone, ambos dándole mucho sentimiento a sus roles y desarrollando matices interpretativos muy profundos y diferentes. Se crea, en torno a ellos, un aura de sufrimiento, cansancio y liberación que fue mostrado de manera muy astuta por el director y encarnado con mucha humanidad por los actores.

A su vez, hay un último planteo, que es secundario, pero que le aporta sentido y hace que la imaginación del espectador vuele hacia la época en la que los hechos aquí contados se centran, y que es la inmensidad del mar y la fuerza de la naturaleza. Los momentos en los que varios personajes se quedan solos en el medio del océano, sin alimento, agua potable ni fuerzas, trazando y moviéndose por el camino del viento, son emocionalmente muy crudos, pero perfectos.

El manejo de la cámara, esas tomas generales realizadas desde otros barcos que muestran el tamaño de la embarcación y lo peligroso de la marea; la banda de sonido, que va acompañando y creando climas de distensión (el cocinero) y de extremo drama (la rebelión y los azotes); el toque del director, filmando lo que es imprescindible para que la historia tenga sentido y asegurándose de que su mensaje llegue y conmueva (escenas finales en la Corte); y el excelente trabajo actoral por parte de cada uno de los intérpretes, en especial Charles Laughton, Clark Gable y Franchot Tone, hacen de esta película una intensa experiencia, soberbia y muy profunda, con algunas diferencias notables con respecto a los hechos reales. Una de esas películas que por lo menos hay que ver una vez en la vida y que con el paso de los años se va intensificando y creando nuevos significados.

UNA ESCENA A DESTACAR: Corte.

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